
He cambiado de vida. Me he puesto la televisión por cable. Me la instalan el miércoles de la semana que vienen.
Estaba absolutamente harto de la televisión pública. Es ya un punto inhumano el nivel al que hemos llegado. Las pocas veces que programan algo medianamente interesante, te aburren con los anuncios. Y ya suena a tópico, pero no tendría por qué serlo. En España estamos idiotizados, nadie exige nada, nadie se mueve.
Yo creo que en el fondo lo que somos es "cateticos", no sabemos realmente cómo se vive fuera de este país, y nos conformamos con los restos de basura que nos da con cuentagotas la casta política.
De hecho, me parece propio de una democracia de tercera, que los medios de comunicación estén controlados por un partido político, que además está gobernando la nación. Eso no ocurre en ningún lado, na más que aquí.
Pero la gente no se inmuta. ¿Cómo se va a inmutar si no sabe lo que está sucediendo?
Por una parte, se vive esclavo del trabajo, y del dinero. Pagar, pagar, pagar, ganar, ganar. Y cuando llegas a casa, no te apetece calentarte la cabeza, pones la tele y desconectas.
Pero no desconectas, sólo cambias de percepción, en lugar de percibir tu conciencia, percibes lo que ponen en la tele. Y los que saben que estás en este estado de vulnerabilidad, aprovechan para bombardear tu cerebro con publicidad subliminar encaminada a que sientas simpatía por una casta política, y desprecio por la otra. Y no puedes luchar, porque no tienes causa. Realmente te hace feliz cómo está el mundo, o al menos tu mundo... que te permite sentarte ahí, con los pies en alto delante de la tele, durante un ratico, y descansar de familia, trabajo, dinero, dinero, dinero...
¿Y para qué quiere el gobierno ganar otras elecciones?. Si se va a encontrar con una España insostenible. Lo más inteligente sería intentar dejar pasar el tiempo sin meterse en muchos follones, y que cargue otro burro con esa carga. Pero entonces... ¿en qué iba a trabajar el político peatón?. No sabe hacer nada más, no puede buscarse un trabajo decente si deja la política. Por lo menos, no tan gratificante como la política, que te da estátus y poder (y en muchos casos montañas de dinero negro, o blanco, porque nadie lo va a comprobar). Así que su única salida es intentar mantenerse, con obcecación. Lo mismo en el gobierno que en la oposición.
Pero en cualquier caso, dentro de lo que ofrece la televisión gubernamental (léase pública), no se encuentran contenidos que hagan que el tiempo que se dedica a ver la tele, desconectar y pensar en cosas ajenas, sea un tiempo enriquecedor. Están muy ocupados diseñando el contenido para sensibilizarte con su causa. Si al menos esa causa te beneficiase a tí, además de a ellos... Y no tienen tiempo de ofrecer una programación decente.
Y si a pesar de todo eso, quieres lo que tienen en cualquier lugar civilizado, sólo tienes que pagar veintitántos euros al mes, y ponerte la televisión por cable. Así, cuando llegas a casa cansado, y pones los pies encima de la mesa, y decides relajarte, puedes hacerlo viendo un documental, o una película sin anuncios (la que sea! Hasta hay varias para elegir!!), o el canal cocina, o... bueno, lo que quieras, dentro de un margen. Y si quieres más, para eso está internet.
Pero, claro, pagando...